Catamos Collage 2016, Bierzo

Collage 2016

Collage 2016

Hoy os traemos una de esas catas que nos encantan. Y es que esta cata del vino Collage 2016 es la de la segunda añada de este vino que ya os catamos en este magazine en su primera añada del 2015, lo cual nos permite realizar una comparativa y ver sus posibles diferencias con la añada anterior. Y nos ha sorprendido muy gratamente ya que es un vino más conjuntado que la anterior.

En esta ocasión, los amigos de la bodega Aurelio Feo Viticultor, vuelven a hacer honor al nombre del vino y emplean un ‘collage’ de uvas blancas para su elaboración. Mayoritariamente la Godello de viñedos centenarios, la Doña Blanca y la Palomino.

Si la añada anterior ya nos había gustado mucho al encontrarnos con un vino blanco muy diferente, esta nos ha gustado más por la sencilla razón de que la conjunción de los aportes de las diferentes uvas nos da un vino ‘más hecho’, ‘más conjuntado’, en el sentido que no subyacen los aportes de una varietal por debajo de las otras, sino que se perciben en conjunto dando una complejidad encantadora que se percibe desde el primer trago.

Pese a ser un vino joven, nos encanta ese toque de complejidad, tanto en nariz como en boca, que le da la buena unión de las diferentes varietales. Nos parece un vino ‘más maduro’ en su elaboración que la añada anterior, que ya nos gustaba mucho, y que conserva su juventud en todo momento.

Amarillo pálido en copa parada con mucha brillantez y limpio que deja entrever ribetes amarillos dorados y algo verdosos en movimiento en copa.

La varietal Godello aporta en nariz su carga frutal, sobre todo a cítricos y unos toques tropicales que en la añada anterior pasaban más desapercibidos pero que en esta le dan un frescor y una nitidez a la nariz excelente. Muy franco con ciertos toques a hierbas y una mineralidad muy atractiva.

En boca es de entrada muy fresca y fluida. Un paso muy amplio y con toques de untuosidad. La fruta reaparece y le da elegancia al paso. A diferencia de la añada anterior, el retrogusto no solo nos trae recuerdos frutales, sino que nos da toques a membrillos con cierto dulzor lo que permite disfrutar tanto en su paso por boca como en el retrogusto de forma diferente.

Final bastante largo.

Nos parece un excelente vino para consumo social en copa y para maridajes con arroces, carnes blancas, pescados y mariscos.

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