Qué es la crianza en un vino

Crianza en los vinos

Qué es la crianza en un vino

Muchos son los que usan como sustantivo la palabra ‘crianza‘ para definir a un determinado vino, principalmente vino tinto. Pero ni define a un vino exclusivamente ni es solamente algo típico de los vinos tintos. Si queremos saber realmente qué es la crianza en un vino, diremos que es en realizado un proceso de envejecimiento y maduración de un vino con el cual intentamos impregnarle unas determinadas cualidades y características que lo hagan personal y diferente a todos.

Nosotros, de forma amplia, a todo aquel que no es un vino joven, lo solemos denominar como ‘un crianza’, cuando realmente la crianza es el proceso de envejecimiento en sí mismo.

Además, dependiendo del plazo de crianza de los vinos, estos poseen diferentes denominaciones. Nos encontramos por lo tanto con crianzas, reservas y grandes reservas.

Crianzas, reservas y grandes reservas

Aquí vamos a ver lo que nosotros entendemos por estas tres formas de envejecimiento, ya que os avisamos que en otros países el concepto de reserva y de gran reserva varía sustancialmente en el plazo de meses que debe de estar en crianza.

Aquellos vinos en cuyo período de crianza han pasado un mínimo de 12 meses envejeciéndose en barricas de roble (da igual el tipo) reciben la denominación de vinos de crianza.

Cuando el período de crianza entre su paso por barricas de madera y por botella es un mínimo de 36 meses, estamos hablando de los denominados vinos de reserva.

Cuando el período de crianza engloaba un mínimo de 2 años en barrica y de tres años en botella, estamos ante vinos que reciben la denominación de vinos de gran reserva.

No solo crianzas tintos

Solemos asociar crianza y vino tinto y no es del todo cierto. En este tipo de vinos, hablamos de crianza cuando han pasado un período de envejecimiento de un mínimo de 24 meses, habiendo estado un mínimo de 6 de estos meses en barricas de roble.

Pero si hablamos de vinos blancos o rosados, el período de envejecimiento o crianza será de un mínimo de 18 meses siendo de obligado paso por barricas de madera también de 6 meses. Estos vinos deberán estar 18 meses en la bodega, seis meses en madera, y puestos a la venta en su tercer año para considerarse reservas y deberán de permanecer en bodega durante cuatro años y al menos seis meses en barricas y comercializarse al sexto año para considerarse grandes reservas.

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