Portada » Vinos » BITÁCORAS Intensivas “Un día en la UCI”

BITÁCORAS Intensivas “Un día en la UCI”

Fumar VIH fuera de latencia

BITACORAS INTENSIVAS
Diario de un Intensivista
“UN DÍA EN LA UCI”

Dr. Abel Vázquez González
Médico Intensivista de la Unidad de Cuidados Intensivos
del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol.

Un amigo me ha propuesto que explique que es trabajar como médico intensivista. No sé muy bien como empezar, quizá lo mejor sea por el principio. Yo llegue a la medicina intensiva posiblemente tarde, con 39 años, ya había hecho otra especialidad médica y quería explorar otra parte de la medicina.

El primer día que entré en la UCI, estaba llena, había un montón de pacientes intubados y conectados a máquinas de las que sonaban alarmas de todo tipo. Lo primero que pensé es que no tenía ni idea de cómo funcionaban aquellas máquinas ni como estaba realmente aquella gente, pero la sensación era que la gran mayoría no iba a sobrevivir.

Estaba sobrecogido, todo lo que sabía hasta ese momento de medicina me pareció que no me serviría ya para nada, que había entrado en otra dimensión de la medicina que no controlaba y que estaba absolutamente perdido. Me fui a casa seriamente preocupado. Poco a poco gracias a la paciencia de adjuntos y residentes mayores fui descubriendo ese mundo fascinante que es la medicina intensiva. Me di cuenta de que esos pacientes que estaban conectados a esas máquinas sobrevivían en su gran mayoría y que los conocimientos previos que tenía, si me eran útiles.

Una vez introducido el tema, trabajar en una UCI tiene una vertiente tecnológica-profesional y otra humana. En cuanto a la parte profesional en una UCI se pueden ver cosas increíbles como balones de contrapulsación o como membranas extracorpóreas que están tan de moda en este momento y que realmente son fascinantes, la primera vez que vi una de estas en mi primer año de residente fue en una mujer joven cuyo corazón había dicho basta y no quería latir, ella estaba despierta con esa máquina enganchada y su corazón parado, esperando un trasplante, otra parte desconocida de las unidades de medicina intensiva, es el mantenimiento del donante.

Pero el trabajo habitual de la UCI realmente se basa en la rapidez y la eficacia. Nuestro trabajo es detectar pacientes gravemente enfermos y aplicar las medidas necesarias lo más rápido posible para solucionar esa situación. Esto que es un reto es por otra parte una de las ventajas de la medicina intensiva sobre otras especialidades médicas, la inmediatez de respuesta, es decir un paciente seriamente enfermo necesita una actuación rápida y eficaz, y cuando lo logras, generalmente ves la mejoría de forma igualmente rápida, por lo que la actuación/recompensa es más rápida que en otras especialidades.

La otra parte de la UCI es la vertiente humana, como ya he dicho la mortalidad no es tan alta como inicialmente cabe esperar y está alrededor del 15% en España. Sin embargo, esto es lo que realmente importa. En ese 15% a lo largo de tu vida como médico vas a ver morir desde el paciente anciano con una infección grave hasta al niño de 16 años con una meningitis, pasando por el paciente que hace un día era una persona como tú y que ahora está muerto. Eso hace que salten todas tus alarmas en más de una ocasión, cuando te puedes identificar con la persona que está en la cama y que podrías ser tú mismo, eso te genera a veces un miedo que sale del interior y con el tiempo aceptas que cualquier día serás tú, lo cual creo que la mayoría de los intensivistas saben y lo que nos hace despertar más sensiblemente a la HUMANIDAD.

La otra situación que te marca es cuando ya no puedes hacer nada por el paciente y tienes que decirle a su familia, hijos, pareja, padres… que ha fallecido, en esas circunstancias vuelves a notar ese miedo interior que no es miedo a la justicia ni al castigo, es miedo a hacer daño, porque en el fondo muchas veces piensas que pasaría si fueras tú el que está al otro lado, y tratas de minimizar ese dolor, lo cual es bastante complicado. Siempre recuerdo a una mujer ingresada por un infarto, que en principio iba bien, era una mujer joven, su marido estaba con ella, por la noche hizo una parada cardíaca, su corazón se rompió y no fue posible reanimarla, no sabía cómo contárselo a su marido, ni siquiera lo sé hoy en día y han pasado años y curiosamente sigo dándole vueltas aún hoy en día.

Muchas veces te marchas a casa dándole vueltas y repasando una y otra vez los pacientes que has visto ese día para ver otras posibilidades, otras opciones, es decir siguen en tu cabeza y en muchas ocasiones piensas, porque no habré escogido otra profesión donde salga del trabajo y se acabó, pero ahí estas. En resumen, aunque la visión que pueda dar parezca pesimista, la medicina intensiva es una especialidad que une medicina, humanidad e innovación de una forma bastante equilibrada ningún médico que escoja esta especialidad se sentirá defraudado, al menos en lo que a mi respecta.

Dr. Abel Vázquez González
Médico Intensivista CHUF