Cómo el sistema inmunitario se vuelve ciego a las células cancerosas

Las células cancerosas se vuelven invisibles para la respuesta inmune del cuerpo. Sin obstáculos por las células T (verde), pueden continuar replicando. Los científicos ahora han descrito un paso importante en este proceso llamado “escape inmune”. Crédito: CIBSS / Universidad de Friburgo, Michal Roessler

Cómo el sistema inmunitario se vuelve ciego a las células cancerosas

Las células T juegan un papel muy importante en la lucha de nuestro sistema inmunológico contra las células modificadas en el cuerpo que pueden convertirse en cáncer. Los fagocitos y las células B identifican los cambios en estas células y activan las células T, que luego inician un programa completo de destrucción. Esto funciona bien en muchos casos, a menos que las células cancerosas muten y desarrollen una especie de camuflaje que les permita escapar del sistema inmune sin ser detectados.

Inhibidores de Checkpoint son anticuerpos terapéuticos que funcionan uniéndose a los receptores de T células . Hay proteínas en la superficie de las células T llamadas receptores de punto de control inmunitario, que incluyen la muerte celular programada 1, o PD1, junto con las vías de señalización activadas por estas proteínas. Juntos, detienen las respuestas inmunes en un cuerpo sano. Este mecanismo regulador evita que los síntomas de inflamación duren demasiado y se salgan de control; los síntomas de inflamación no inhibida incluyen enrojecimiento, hinchazón y fiebre.

Las células cancerosas aprovechan los mecanismos de inflamación para dejar al cuerpo indefenso mientras las células se multiplican. Utilizando cultivos celulares y estudios de interacción, los investigadores de las dos universidades descubrieron que una proteína de señalización llamada SHP2 en las células T se une a PD1 en dos lugares específicos después de que ha sido activada por una señal de las células cancerosas . Es esta doble unión a SHP2 que promueve el efecto de camuflaje y apaga por completo la respuesta de las células inmunes.

Los anticuerpos que bloquean los inhibidores inmunes como PD1 son tratamientos aprobados para melanomas de la piel y carcinomas de pulmón, y prolongan la vida de los pacientes. Sin embargo, como resultado, muchos pacientes sufren reacciones autoinmunes. “Los medicamentos que evitan la unión de SHP2 y PD1 podrían usarse en el futuro para hacer que los efectos secundarios sean menos severos y para apoyar o actuar como alternativas a los tratamientos con anticuerpos”, dice Banks-Köhn.

Ella y Schamel estudiaron la respuesta inmune de las células B y las células T modificando las moléculas SHP2, probando sus predicciones basadas en la estructura cristalina y el análisis de resonancia magnética del equipo de la LUH. Sus datos muestran con precisión cómo y en qué áreas la proteína SHP2 se une a PD1, revelando así un posible área objetivo para las drogas. “En nuestro proyecto de investigación en curso, el siguiente paso es decodificar la vía de señalización de PD1, en otras palabras, dónde se encuentran las proteínas en la célula, dónde se unen y dentro de qué período de tiempo surten efecto las señales”, Banks-Köhn dice.

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