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Restaurante Casanis en Marbella

En nuestra review de restaurantes hoy comentamos este, el Restaurante Casanis en Marbella.

Se trata de un restaurante belga, es por lo tanto el Restaurante Casanis un bistrot belga y de cocina de mercado, es decir, cocina que platos y con elaboración sencilla no demasiado elaborada de origen belga empleando sobre todo los productos de la tierra y de las diferentes temporadas del año, lo cual se deja ver en su carta, que es de temporada y, en función del mercado, existiendo una variedad de platos internacionales que siempre son garantía de éxito, completados con algún fijo belga y las “ideas del día”.

Entre los primeros, los Nems o rollitos vietnamitas (12€), y entre sus especialidades belgas resalto las croquetas (12€), servidas para que las partamos y tomemos con limón y perejil frito,  o los caracoles de Bourgogne (14€). Ensalada de judías verdes de Kenia (10€) o el tartar de atún (15€) se suman a otras opciones en función de lo amantes que seamos de las novedades.

Entre los platos principales es frecuente ver la raya a la mantequilla, el rodaballo, el cabrito lechal, el confit de pato con lentejas (18€), el tartar o el entrecot de buey como platos fijos; yo tuve la suerte de que la noche que lo deguste por primera vez ofrecían una Boullabeisse (24€) que estaba magnífica.

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Reconozco que los guisos de pescados, ya sean cataplanas portuguesas, marmitakos del cantábrico, suquets y zarzuelas del mediterráneo o calderadas con patatas, me gustan mucho, especialmente en esta fría época del año, pero la Boullabeisse francesa es una de mis preferidas y no fácil de encontrar por estos lares. La que tomé estaba exquisita, con esa mezcla de mejillones y de pescados de primera y de segunda que la hacen tan especial. No me sirvieron aparte los tropezones de pescado como mandan los cánones, pero iba acompañada de unas tostadas de pan y alioli en una estupenda fusión con lo local, y la disfruté igualmente.

Completaba entonces la carta el pescado del día o el jarrete de cordero, pero nuevamente la recomendación estaba en los postres. Su tarta Tatin de manzana, servida con helado y a la que yo pedí añadir nata liquida estaba de levitar. Su crême brulé también muy buena, así que por una vez me volví un poco belga-francés y disfrute de sus creaciones que también merecen la pena.

El precio por comensal sin vino no paso los 35€, con lo cual el Restaurante Casanis cumple sobradamente con las ‘tres B’ que como ustedes ya saben son: buena cocina, bonito local y buen precio, ajustado por la experiencia y la calidad, que no es lo mismo que el concepto de ‘barato’ que muchos confunden.

restaurante casanis

Fuente Vanitatis

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