Investigadores españoles revelan en un estudio una alteración relacionada con la pérdida de efectividad de un tratamiento en cáncer de pulmón

Principales autores del estudio. De izquierda a derecha: Juanjo Alburquerque, Montse Sánchez Céspedes, Eva Pros y María Saigi Crédito: Montse Sánchez-Céspedes

Revelado una alteración relacionada con la pérdida de efectividad de un tratamiento en cáncer de pulmón

El Grupo de Genética del Cáncer del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, dirigido por Montse Sánchez-Céspedes, junto con Luis Montuenga del CIMA y Enriqueta Felip del Hospital Vall d’Hebron, ha revelado que la inactivación de RB1 a través de reordenamientos intragénicos es frecuente en el cáncer de pulmón. células de pacientes no fumadores con mutaciones EGFR.

Solo el 10% de los cánceres de pulmón afectan a los no fumadores, y las claves para su aparición y desarrollo siguen siendo un misterio. El equipo de Sánchez-Céspedes comenzó su investigación para establecer cultivos primarios de células cancerosas de pacientes no fumadores cultivados en el laboratorio y analizados por Next Generation Sequencing (NGS), qué anomalías genéticas presentaron. Obtuvieron un panel de genes, algunos ya mencionados anteriormente, y otros nuevos. Entre los nuevos genes, el alterado en todas las células con mutaciones EGFR fue el gen supresor de tumores RB1.

El equipo de Sánchez-Céspedes investigó si la alteración de este gen también se produjo en una cohorte tumoral separada de pacientes con adenocarcinomas. Descubrieron que sí, especialmente en aquellos pacientes tratados con quimioterapia relacionada con otra alteración: EGFR, que se volvió ineficaz con el tiempo o al que el tumor se volvió resistente.

La causa de esta resistencia es que cuando ambas anormalidades ocurren juntas, el tumor cambia de adenocarcinoma a cáncer de pulmón de células pequeñas o de células escamosas. “Su material genético es el mismo, pero los genes expresados ​​al cambiar de forma no lo son, y el tratamiento ya no es efectivo”.

“Dado que algunos de los tumores presentaron, además de RB1, otras alteraciones asociadas con la resistencia a los inhibidores de EGFR, como la mutación T790M o la fusión TACC3-FGFR3, es razonable pensar que la alteración en RB1 no es el único responsable para refractariedad al tratamiento. Los siguientes pasos son determinar la preexistencia de estas mutaciones en los adenocarcinomas de estos pacientes y estudiar la posible existencia de clones minoritarios con otras alteraciones asociadas con la resistencia adquirida. La inactivación de RB1 puede favorecer el crecimiento y versatilidad tumoral de estos clones. Si llegamos a observar la preexistencia de estas mutaciones en un número mínimo de células, podría ser posible predecir el mecanismo de resistencia y diseñar tratamientos con mayor precisión, mejorando el pronóstico de los pacientes “.

“En el estudio, también observamos que algunos pacientes tenían un síndrome genético de predisposición al cáncer, como Li Fraumeni. Se desconoce la causa del cáncer de pulmón en los no fumadores, por lo que no podemos descartar que, en algunos casos, se debe a alteraciones genéticas hereditarias. Saber esto nos permitiría anticipar si una persona tiene más o menos probabilidades de desarrollar este tipo de cáncer “, explica Sánchez-Céspedes.

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