Irritación de la piel a largo plazo relacionada con un mayor riesgo de crecimiento tumoral

Irritación de la piel a largo plazo relacionada con un mayor riesgo de crecimiento tumoral

Un anticuerpo que generalmente ayuda a defender la piel contra sustancias nocivas o infecciones puede promover el crecimiento tumoral durante la inflamación crónica del tejido.

El anticuerpo IgE es más conocido por su participación involuntaria en reacciones alérgicas, pero se encuentra comúnmente en la piel sana y se cree que protege contra sustancias nocivas o infecciones parasitarias. Sin embargo, este estudio muestra que la inflamación crónica causada por la exposición repetida a químicos irritantes de la piel puede convertir esta defensa útil en una nociva.

Aprender más sobre este proceso puede ayudar a los científicos a desarrollar formas de prevenir o tratar el cáncer de piel .

“La inflamación crónica se ha relacionado con muchos tipos de cáncer, y puede causarlos al permitir el crecimiento y la supervivencia de las células con mutaciones que causan cáncer”, explica el autor principal Mark Hayes, quien fue un científico postdoctoral en el Departamento de Inmunología e Inflamación de Imperial, en el momento en que se realizó el estudio. “Pero los pasos exactos en este proceso y el papel de IgE no estaban previamente claros”.

La inflamación hace que la piel se espese

Para obtener más información, Hayes y sus colegas analizaron lo que sucedió después de que se aplicaron sustancias que causan inflamación en la piel. Vieron un aumento en la cantidad de IgE producida y que las células inmunes llamadas basófilos fueron atraídas a la piel. Cuando los basófilos fueron activados por IgE, estimularon a las células de la piel a dividirse y crecer.

“La IgE fortalece las defensas de la barrera cutánea al promover el crecimiento celular para espesar la superficie de la piel en respuesta a estímulos nocivos”, señala Hayes. “Sin embargo, esta respuesta debería ser temporal. Si persiste a largo plazo, puede conducir al crecimiento tumoral”.

El equipo descubrió que en ratones con mutaciones cancerígenas, la activación crónica de IgE causada por inflamación subvierte sus efectos protectores y apoya el crecimiento de células precancerosas de la piel en tumores. Por otro lado, los ratones que carecían de IgE estaban protegidos contra el desarrollo de estos tumores en respuesta a la inflamación.

Sorprendentemente, los resultados de un estudio previo realizado por el equipo mostraron que la IgE protege a los ratones contra las sustancias cancerígenas que dañan el ADN. Esto sugiere que el mecanismo de crecimiento tumoral y el papel de la IgE en este proceso pueden depender de diferentes tipos de exposición ambiental.

“Nuestros hallazgos anteriores y actuales revelan un fuerte vínculo entre la IgE y el cáncer”, dice la autora principal Jessica Strid, Lectora en Inmunología Celular del Departamento de Inmunología e Inflamación, Imperial College London. “Pero las consecuencias biológicas del compromiso de IgE en la piel dependen claramente de la naturaleza de los anticuerpos y del microambiente en el que crece el tumor”.

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