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Cata de Quinta Milú en el Sexto Sentido

Cata de Quinta Milú en el Sexto Sentido 10

No siempre uno asiste a catas de grandes bodegas en cuanto a su tamaño o su número de vinos, por eso cuando nos encontramos una oportunidad como esta, nos encanta ir para descubrir el excelente trabajo que realizan las denominadas como ‘Micro-Bodegas’. Este es el caso que os comentamos hoy de esta bodega Quinta Milú que elabora sus vinos en la DO Ribera del Duero.

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Se trata de una bodega ubicada en La Aguilera, muy cerca de Aranda de Duero, en la cual lleva ya unos años German R. Blanco elaborando unos vinos muy personales, de forma completamente natural, todos ellos con la tempranillo como varietal protagonista, pero que son muy pero que muy diferentes a lo que los vinos de Ribera del Duero nos tiene acostumbrados.

Dos de los vinos son mezcla de vinos elaborados en diferentes parcelas que la bodega tiene en propiedad mientras que otros cuatro son denominados vinos de parcela, que son la que les dan nombre a cada uno, y que se caracterizan porque son suelos muy diversos cada una de ellas lo que permite disfrutar de unos vinos Riberas completamente diferentes entre ellos y del resto de lo que se suele elaborar por esta zona, ya que frente a los vinos de esta zona típicos que buscan la maduración y la barrica como forma de crianza, estos vinos son más de corte moderno, para beber ya, casi al momento de ser embotellados, conservando la frescura y la acidez de la fruta. De hecho hemos probado uno que se embotelló hace unos días como cosecha del 2014 que tras la vendimia ha pasado 6 meses en barricas de roble francés y americano y conserva intacta la presencia de la carga frutal y la acidez, con lo cual le queda recorrido en botella pero que ya está perfectamente apto para se consumo.

Milú y Quinta Milú ‘La Cometa’, son dos vinos que proceden de diferentes parcelas. El primero pasa 6 meses en barricas de roble francés y americano y sale para su consumo como la añada del 2014 mientras que el segundo pasa en barricas de roble francés 14 meses y sale como añada del 2013.

El primero es, por así decirlo, el vino insignia de la bodega, ‘Milú 2014’ el vino joven, aunque lleva 4-6 meses de barrica. Fresco, afrutado, vivo en boca, ágil, con acidez pronunciada. Muy agradable en nariz y muy enérgico en boca.

‘La Cometa 2013’ es un vino con algo más de crianza, 14 meses, que ya posee cierto toque en nariz a crianza pero manteniendo en todo momento la vivacidad de un vino joven. En ello influye mucho su elaboración, sin clarificar, sin filtrar y sin estabilizar. Puede que se parezca algo a lo que esperamos de un Ribera del Duero, pero aun está lejos de los clásicos de esta zona. Excelente en boca y muy bueno en nariz.

Los otros cuatro vinos que hemos probado, alguno aun no está en el mercado, estarán dentro de un par de meses, son vinos de parcela, con lo cual cada uno es diferente de los demás. Unos con suelos arcillosos, otros con suelos pedregosos , de pizarra, algo extraño, parcelas con diferente clima, con viñas de diferentes edades, mínimo de 37 años la viña más joven. Son vinos perfectos para ver lo que los diferentes suelos dan en calidad de vinos y variedad aplicando la misma variteal como es el Tempranillo.

Viñas Viejas 2013, elaborado con la parcela que posee las viñas más antiguas de la propiedad, con más de 80 años a sus espaldas. Con carácter, personalidad, vino en boca, paso fresco y afrutado y persistente.. Cierto grado de astringencia que lo hace diferenciado del resto.

‘El Malo 2012’, elaborado de la parcela más difícil que tiene, (Trasconvento), fría y con suelos muy arcillosos. Un vino afrutado muy potente que necesita abrirse para dar lo que tiene dentro. Una vez hecho, da gusto sentirlo en nariz y boca.

Finca que le da el nombre, ‘Valvicente 2013’, y en la que , al contrario de la finca anterior, los suelos y la climatología es más benévola. Amplio e boca, carga frutal interesante acompañada de una acidez típica de un vino joven y no de uno que ha estado 14 meses en barrica.

‘Bellavista 2013’, otra parcela bastante favorable en cuanto a términos de climatología. Vino muy abierto  en nariz y boca, buena intensidad y siempre carga frutal y acidez ajustada. Potente en paso por boca y con final largo.

Todos los vinos nos han gustado mucho, cada uno en su estilo y con sus características, y todos elaborados con la varitetal 100% Tempranillo. Lo mejor de todo es que ninguno se parece al concepto tradicional de un vino de Ribera del Duero.

Sin duda hay que probarlos para conocerlo bien y ver la diferencia con otros vinos de esta Denominación de Origen.

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