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Razones por las que los jóvenes prefieren una cerveza a un vaso de vino

Razones por las que los jóvenes prefieren una cerveza a un vaso de vino 1

Manifiesta es la preocupación del mundo del vino por la caída en el consumo nacional que llevamos experimentando desde primeros de la década pasada en la cifra de litros por habitante y año. Desde la década pasada se ha disminuido el consumo de vino por habitante de más de 34 litros por persona y año a apenas 16 litros.

Muchos son los que indican que esto se debe al incremento en las medidas impuestas por la DGT a la hora de conducir, pero no es la verdad ya que este descenso solo ocurre en el mundo del vino y no en el de otras bebidas alcohólicas.

Todo esto curiosamente, cuando España es de los países mayores productores de vino en el mundo.

Los esfuerzos realizados por el mundo del vino para captar al público joven son claros, pero a todas luces, infructuosos. Campañas masivas de los diferentes Consejos Reguladores, incluso por parte de AAPP fomentando el consumo del vino (con moderación) entre los más jóvenes, están a la orden del día y más en época estival como en la que nos encontramos.

Hemos estado realizando una encuesta a jóvenes (más de 600 perfiles a cierre de la encuesta), en un perfil de edad de entre 18 y 35 años, tanto a mujeres como a hombres, que confiesan beber cualquier tipo de bebida alcohólica de forma esporádica, en la comida, en sus reuniones sociales, y tanto fuera como dentro de su domicilio, y los resultados han sido muy elocuentes y arrojan cierto grado de luz en cuáles son las razones por las que a los jóvenes les gusta más una cerveza que un vaso de vino.

La encuesta consta de una serie de preguntas y una breve explicación de la opinión que les merece el mundo del vino y todo lo que lo rodea. Veamos los resultados y las conclusiones obtenidas.

Preguntas sobre comportamientos con respecto a las bebidas alcohólicas

  1. ¿Bebe algún tipo de bebida alcohólica (vino, cerveza, sidra,….) esporádicamente, tanto en su casa como en sus reuniones sociales fuera de la misma?    90% Sí, 10% No.
  2. ¿Influye en la bebida que toma el ambiente y el entorno social en el que se encuentre (lugar, personas acompañantes,…)?  80% Sí, 13% No, 7% Ns/Nc
  3. ¿Suele tomar la misma bebida alcohólica a cualquier hora del día o cambia en función de esta? Cambia 50%, No cambia 43%, Ns/Nc 7%.
  4. ¿Dónde suele tomar bebidas alcohólicas? Fuera de casa 62%, En casa 18%, En ambos ambientes 30%.
  5. ¿En su domicilio que suele beber? 65% Cerveza, 20% Otros licores, 15% Vino.
  6. ¿Fuera de su domicilio que suele beber? 52% Cerveza y otros licores, 30% Cerveza, 10% Otros licores, 8% Vino.
  7. ¿Influye si va a comer fuera de su domicilio la bebida que escoge para acompañar? 56% Sí, 44% No.
  8. En su consumo social fuera de su domicilio, ¿mezcla el tipo de bebida que toma (sin contar las salidas nocturnas)? No 90%, Sí 10%
  9. ¿Influye el precio en la bebida que toma fuera de su domicilio? Sí 75%, No 15% , Ns/Nc 10%.
  10. ¿Tiene familiarizado sus usos sociales con un tipo de bebida determinada? Sí 85%, No 15%.

De las respuestas dadas vemos que un 90% de los encuestados si que bebe alcohol con alguna frecuencia, más fuera de su domicilio que en casa, que influyen en su elección las horas del día en que lo beba y el precio (lógicamente las salidas nocturnas influyen). No obstante se manifiesta ‘muy fiel’ a la bebida que escoge e intenta seguir con ella en caso de repetir la consumición. El comer fuera de casa es un factor que afirman que influye en la bebida a escoger.

Opiniones sobre el mundo del vino

Tras la realización sobre el consumo de bebidas alcohólicas, se entraba más en el mundo del vino. Para ello se permitía que cada entrevistado/a diera una opinión más abierta de lo que opinaban sobre el vino y todo el entorno que lo rodea. las respuestas no nos dieron muchas sorpresas sobre lo que nosotros pensábamos, pero, cuando menos, es bueno que se ojeen.

Mayoritariamente los encuestados no se identificaban ni con el consumo ni con el entorno del mundo del vino, es más, mayoritariamente el consumo del vino lo consideran un ‘esnobismo’ y de gente que se cree socialmente superior en cuanto a su estatus social. Es decir, el consumo de vino frente al de la cerveza por ejemplo, es asociado mayoritariamente el primero a clases sociales más elevadas económicamente, mientras que el segundo es asociado a clases más humildes.

Hay quien añade que no llega a comprender los precios que tienen las botellas de vino, y no hacen referencia a las que pasan de 50 o 100 euros, sino ya a las que pasan de 10 euros. La comparación de tomar 10 cervezas frente a una botella de vino, por el mismo precio, es presentada por varios de los encuestados.

Hay quien indica que asocian el consumo de vino a sus familiares de mayor edad, que en su casa se bebía siempre vino en la comida, pero que ellos no se identifican con esos hábitos.

Otros opinan que el mundo del vino se encuentra en ‘una burbuja’ en la que los que viven de ello ‘se lo guisan y se lo comen’, sin importarle lo más mínimo lo que piensen los consumidores finales. Curiosamente, son bastantes los que han indicado en este punto la presencia y la ‘movilidad’ en las redes sociales e Internet de las empresas vinculadas al mundo de la cerveza o de otros licores, frente a las dedicadas al mundo del vino. Consideran mucho más accesibles y comprometidas con sus seguidores a las empresas que no se vinculan al vino.

Un grupo de encuestados considera el ‘mundo del vino’ como un mundo añejo, pasado de moda, como ocurre con el mundo de los toros, mayoritariamente destinado a un grupo de mayor edad y con unas costumbres y usos sociales trasnochados.

Razones por las que los jóvenes prefieren una cerveza a un vaso de vino

1.Identificación de consumo de vino con estatus social, en tono negativo

El consumo de vino es ‘clasista’. El consumo de otras bebidas como la cerveza está socialmente más generalizado. Cualquiera puede tomarse una cerveza o una caña pero no cualquiera puede comprarse una botella de un vino determinado que se denomina como bueno. La opción de tomarse una copa de vino ‘normal’ al mismo precio que una cerveza, ni siquiera se contempla.

2.Imponen las modas sexagenarios y septuagenarios con los que no se identifican 

Las pautas de lo que es bueno y mal vino las imponen ‘especialistas’ de 60 y 70 años que en ningún momento alcanzan a la gran mayoría de los jóvenes ya que no se sienten identificados para nada ni con ellos ni con lo que opinan. Se les perciben como a personas que se creen superiores y en posesión de la verdad absoluta en cuanto al mundo del vino, con lo cual no ofrecen ninguna atracción al público joven.

3.Anclado en el pasado el mundo del vino

Pese a los esfuerzos de las bodegas de estar en el mundo de las redes sociales e Internet, el cómo interactúan con sus seguidores los fabricantes de cervezas y otros licores, en cuanto a trato, accesibilidad, afinidad, promoción,…., está a años luz de como lo hacen las bodegas. Muchos perciben que las bodegas están en Internet porque no les queda más remedio al disminuir las ventas y que, por si ellas fuera, nunca habrían entrado en las redes sociales. No deja de ser una ampliación de lo dicho en el punto 2: gente que no está por la labor de estar en las redes sociales se ve forzada a estarlo y se nota demasiado esto.

4.El precio del vino, ‘por las nubes’

Un buen vino supone un desembolso de dinero al que no está dispuesto a realizar una persona joven (entre 18 y 35 años) salvo que sea para realizar un regalo. Lo cual no deja de ser curioso ya que consideran que un vino o un licor ‘caro’ es un buen regalo pero que se le va a realizar a personas de más edad que la que ellos tienen. El menor precio de una cerveza o una caña frente al de una copa de vino, produce más satisfacción al joven consumidor.

5.Imagen poco afín a la sociedad actual del mundo del vino

Unido a la deficiente presencia que tiene el mundo del vino en las redes sociales, el tema de las ‘catas’, ‘degustaciones maridadas’, presentaciones de vinos en eventos de alta sociedad, parafernalias de etiqueta que engloban al mundo del vino,…, solo consiguen alejar más cada día a los jóvenes de su consumo. Hay quién en la encuesta comparó el mundo del vino con el mundo del toro o el de los habanos de calidad: son para unos pocos que se lo pueden y quieren permitir, estando cada día menos de moda socialmente entre las clases sociales menos potentes económicamente hablando.

Nuestras conclusiones

Nosotros nos consideramos amantes del buen vino, pero también de la buena cerveza y de los buenos licores. No ponemos pegas a nada. Pero lo que nos parece que es algo muy palpable es el desapego que en los últimos 15 años ha estado realizando la sociedad con respecto al mundo del vino, justo en el mismo plazo en el cual en España se incrementó la producción de vino de forma considerable.

La gente (joven principalmente) bebe cada vez menos vino en España, pese a que en sus familias seguro que sus mayores lo bebían más ¿qué ha pasado para esta reducción?

Nosotros creemos que exclusivamente ha ocurrido una cosa: ‘mucho mejor marketing cara al cliente final la competencia que el mundo del vino’. Y ojo, que algo tan sencillo no lo es si lo analizamos profundamente.

Durante estos últimos 15 años, todo lo invertido en marketing, ya sea promoción, publicidad, mechandising,…, que han realizado los fabricantes de otras bebidas, está a años luz de lo que ha invertido el mundo del vino. Esto hace que ahora recoja sus frutos de forma clara, unido a la crisis que hace que la gente se pase a bebidas más asequibles.

¿Qué bodegas son las que mejor sobreviven? Pues claramente aquellas que no necesitan mucha promoción dado el estatus, marca o renombre que han conseguido con el paso de los años. Estas poseen una clientela fiel y, los nuevos potenciales consumidores, son las que conocen aunque no sean bebedores de vino.

La guinda al desapego con el mudo del vino la ha puesto el ‘boom’ de Internet y el uso de las redes sociales. Cualquier marca de cerveza es más accesible a un seguidos o fan que una marca de vino, ¿por qué? Pues sencillamente porque llevan haciendo esto casi dos décadas e Internet es solo una forma nueva de hacerlo, cosa que el mundo del vino se ha visto forzado a hacer y, por lo tanto, está en mucha desventaja frente a otras bebidas.

Las bodegas poco conocidas, no de gran renombre, que consiguen sobrevivir mejor, son aquellas que consiguen captar y fidelizar a un grupo del público denominado como joven y para ello se apoyan en las redes sociales y en el trato personal y no en ‘ponerse medallas’ por aparecer en guías de vinos hechas por septuagenarios que ni si quiera conocen los clientes finales.

Consejo a las bodegas si quieren sobrevivir: alejarse de todo aquello que se asocie a ‘añejo’ en el mudo del vino y bajar más a ‘pie de calle’ (con todo lo que eso significa) que es donde realmente se consume el vino, no en las grandes catas ni en los grandes eventos.

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